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lee los capítulos, yo creo que no es mucha gente,
mas sin embargo aprecio mucho que lean ♥
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Autora del blog
DARKLIGHT ♥

sábado, 19 de septiembre de 2009

B.Alone




Enseguida sentí un especie de aura sumamente especial, no podía saber porque razón pero me dirigí hacia la persona alta que llevaba una túnica negra que cubría de la boca para arriba, me acerqué lentamente aunque no sentía miedo, al estar frente a aquél ser el se inclino y tome su mejilla con mi mano, era lo mas frío que había tomado en mi vida, el parecía respirar con dificultad, levantó un poco la vista, pude observar unos ojos de tono rojo intenso, beso mi muñeca aunque parecía dudar, no sentí miedo, inclusive sonreí abiertamente, después el descendió y beso mi mano.

Se levantó y salió del callejón, al reaccionar salí a la boca del callejón pero me di cuenta de que no había nadie, a lado de mi el cachorro empezó a frotarse la cabeza contra mi pantorrilla, me incliné y lo cargue cuidadosamente, tratando de evitar lastimarlo, el era muy hermoso, entre a la casa sin que mis padres se dieran cuenta.

-Connor-murmuré sin pensar, al parecer el cachorro reaccionó, era su nuevo nombre.

Desde esa noche no volví a ver a mi "madre".
Ese fue mi mejor cumpleaños ya que tenía un nuevo amigo.



Dos años después.

Apenas era de día cuando Connor subió a mi cama y empezó a lamerme el rostro, lo abracé fuertemente, tocaron la puerta, no contesté, siguieron tocando, yo seguía sin contestar, bruscamente abrieron la puerta, era mi padre.
-Feliz Cumpleaños-dudó y dijo-¿Ocho verdad?-preguntó indiferente
-Siete-dije sin prestarle atención
-Cómo sea, dile a la señorita Rusell si te apetece ir a algún lugar o algo en especial, ya me voy a trabajar-dijo mientras bajaba la escalera.

No me podía sentir mas agradecida que tener a Connor a mi lado, mi aliado, mi unico y mejor amigo, mi única familia.

Entró en mi habitación la señorita Rusell.
-Jane, preciosa, ya que hoy es tu cumpleaños, ¿Te apetece ir a algún lugar?- dijo "sonriente" mientras se veía las uñas de las manos.
-Hoy quiero estar con Connor ¿Te importaría dejarnos a solas?-dije mientras acariaba el pelaje suave de Connor.
La señorita Rusell levantó los hombros y salió cantando una espantosa melodía.

Salí con Connor al jardín, el día estaba soleado con un buen clima, observé que habían comprado la casa de a lado, al parecer eran amigos o conocidos de mi padre, y esta noche "en honor" a mi cumpleaños iban a cenar con nosotros, la idea me pareció fasidiosa, ya que no había casas por la zona, las casas eran muy grandes, a diferencia de la casa que habíamos tenido en el corazón de la ciudad de Nueva York, a mi padre le había ido sumamente bien y mejor de lo esperado en los últimos dos años, su empresa empezó a crecer y se volvió famosa entre las grandes corporaciones y ahora es transnacional, desde la separación de mi madre el se había dedicado a trabajar, la casa donde actualmente viviamos estaba rodeada de bosque, siempre jugaba con Connor, nos adentramos en el corazón del bosque, empecé a sentirme mal y muy mareada, se nubló mi vista.

Cayeron unas gotas en mi rostro, vi que Connor parecía muy inquieto, me di cuenta que estaba a punto de anochecer, me levanté rápidamente y empecé a correr, llovía fuertemente, cuando llegué al jardín vi que las luces del comedor estaban prendidas y se oían risas, abrí la puerta y lo primero que pude observar fue a mi padre frunciendo el ceño mientras me miraba con arrogancia.

-¿Donde estabas?-preguntó algo molestó

-Estaba con Connor pero perdí la noción del tiempo-dije mientras miraba hacia el suelo.

-Se mas prudente-dijo mirandome fríamente.

Asentí con la cabeza.

-Sube a tu cuarto y cambiáte para cenar-dijo

Habían dos niños que me miraban con gesto enigmático, tenía la misma edad que yo el niño, la niña sería mas grande por tres años, eran muy diferentes, hasta en sus expresiones, la niña era de cabello negro y tez morena, con rasgos sumamente dulces que demostraban cálidez, estatura baja y complexión un poco robusta, ojos verdes aceitunados, el niño era de cabello rubio despeinado, ojos azules parecidos a dos esferas de agua cristalina, tenía gestos hermosos que demostraban frialdad, alto y esbelto, el me miraba frunciendo el ceño y la niña con una sonrisa amable.

-Ellos son Sophie y Mark, Sophie es mi hija y Mark es mi sobrino aunque sus padres murieron el año pasado-dijo una señora idéntica a Sophie, solo que alta y esbelta con ojos marrones, Mark subió por la escalera al escuchar el comentario de su tía, subí la escalera segundos después acompañada de Connor y entré en mi cuarto, vi a la señorita Rusell con un vestido escarlata que se ceñía a su figura, era muy similar a mi madre, a excepción de que la señorita Rusell era mas bajita con ojos café oscuro.

-Bañate-dijo mientras se peinaba en el espejo.

La señorita Rusell me había escojido un vestido negro ya que había hecho un comentario de que contrastaba con mi cabello castaño rojizo, ojos de un tono verde intenso, la señorita Rusell peinó mucho mi larga cabellera, cuando baje la escalera a regañadientes tomada de la mano de la señorita Rusell, al reunirnos con los invitados, mi padre se acercó a la señorita Rusell, dándole en la mano una copa de vino, mientras los dos sostenían con la mano una copa mi padre rodeó su cintura con la otra y levantó la copa diciendo:

-Más que nada esta cena ha sido para anunciar y celebrar mi compromiso con la señorita Annette Rusell que muy pronto formará parte de nuestra familia-dijo sonriente, acontinuación mi padre besó apasionadamente a la señorita Rusell, mientras los invitados hacían el brindis.

Al terminar la cena, subí a mi cuarto y vi a Connor que miraba hacia la ventana, acababa de comenzar una nueva pesadilla, ahora entendía la razón del vestido negro.

-Hola-dijo Mark que me miraba con curiosidad

Lo miré sin contestar, aunque nunca a los ojos, podría hacerle daño.

-Creo que nuestra situación es similar-dijo mientras se recargaba en el marco de la puerta.

Connor empezó a ladrarle a Mark, Mark lo miró con una sonrisa diabólica y Connor empezó a retorcerse de dolor, sentí que mi corazón dejaba de latir, desde que había conocido a la persona en aquél callejón oscuro con tan sólo ver a la gente a los ojos podía saber su pasado, historia y sus tormentos o cosas que no habían pasado y les atemorizaban, decidí probarlo con Mark, lo miré directamente a los ojos, aunque el no dejaba de ver a Connor, extendí la mano hacía el.

-Mírame-el me miró a los ojos desconcertado, levanté levemente las comisuras de los labios, pude ver cómo diferentes imágenes iban pasando por la mente de Mark, el se quedó mirandome como piedra, después de veinte segundos, se frotó la cien mientras miraba hacia el suelo.

-Que ingeniosa-Parecía malhumorado.

-No estoy acostumbrada a usarlo pero cómo sabrás lo único que tengo es a Connor, es todo lo que puedo esperar de mi familia y amigos-Connor estaba lámiendose la pata.

-Pero no te da derecho de atormentarme-dijo furioso.

-Tu tampoco tenías el derecho de lastimar a Connor-dije apretando los dientes.

-No se que podrás hacerme si me hacerco a tu perrito patético-dijo sárcastico

-Vuelve a llamarlo patético y no recibirás mas que un mal trato de mi parte-dije indiferente.

-Escucha fijamente, porfavor, ¡PATETICO!-dijo sonriendo-PA-TE-TI-CO.

Solté una risa malvada.



10 años después.

-Connor se va conmigo a donde sea-dije mientras bajaba la escalera con mis maletas.

-Si que se lleve al perro roñoso-dijeron mis medias hermanas las gemelas Karen y Marianne, ellas tenían nueve años,eran sumamente fastidiantes e iguales a su madre.

-Connor hoy estás de suerte quizas no volvamos a ver esos feos rostro de niñas feas-dije felizmente.

-Mamá, Jane me está molestando-dijeron al unísono.

-Jane ya vete porfavor-dijo la señorita Rusell casi cantando.

Vi a mi padre recargado en la camioneta, el no parecía haber cambiado en nada, tez pálida, cabello ondulado negro, facciones finas, acento sumamente inglés, siempre miraba de la misma forma tan vacía.

-Espero que no causes problemas cómo acostumbras a hacerlo-dijo fríamente

-Tu eras quién tanto insistía en que me fuera, ni siquiera estoy de acuerdo-dije mientras cerraba la cajuela.

-Lo siento, demasiado tarde-dijo en el mismo tono.

-Como siempre-dije imitando su voz.

-Toma-dijo amablemente, mientras me entregaba un papel con una dirección.

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BLOOD SECRET-INSOMNIA
Insomnia.


Delgadas son las faldas que la noche dejó atrás,
Antes de que el día quiebre el cielo con su crepitar.
Delgados son los jirones del sueño,
Oscilando en el espíritu cansado del viento;Pero en medio de aquel reposo inquieto
Que desgarra la trama del olvido y el recuerdo,
Mi alma se estira hacia la tuya,
Cada vez más cerca.

Nuestras vidas nunca se unen;
Nuestros pensamientos nunca se distancian,
Aquello que aferra tu corazón al mío,
Parece disolverse en un brillo sombrío.
Esta noche, el Amor ejerce un control total,
Y con deseo y con pesar,
Mi alma se arrastra hacia la tuya,
Cada vez más cerca.

¿Existe un hogar, dónde la pesada Tierra
Se derrita en el aire brillante,
Y dónde el mal no se respire;
Dónde el agua barra el eco de la sed,
Y el fuego sea el reflejo de nuestra fe?
Si la voluntad yace atada al objetivo,
Tal vez allí pueda su esperanza engendrar.
Mi alma, en esta hora desolada,
Se agita hacia la tuya,
Cerca, siempre un poco más.


Dante Gabriel Rossetti.